Es posible que algunas guapas señoras les hayan ofrecido una cajita de chocotejas a diez solcitos nomás o habanitos de a luca y al comerlos se hayan dado cuenta de que el sabor iguala o supera a muchos chocolates europeos y lo digo con la experiencia de haber sido una curiosa vendedora de duty free. Claro que es posible, a mí pasa siempre y con la terquedad que me caracteriza no podía quedarme tranquila comprando de cuando en cuando y comiendo solo un poco. Busqué ese sabor, distinto al de las tiendas, deseaba tener de nuevo en mi garganta ese amarguillo provocador que se adueñaba de mi lengua al comer un chocolate hecho en casa. Llegué al Mercado Central y me encontré en una especie de Fith Avenue de la cobertura del chocolate. Indescriptible momento, se me hizo un
click en la boca y pregunté a cuanta vendedora se me cruzaba, que dónde enseñan, que yo también quiero y que ¡Jojolete,yo también puedo! ¡Faltaba más! Una vendedora chiquita y pálida que por haberme dado la información se ha ganado una compradora fiel, como quien no quiere la cosa me dijo
En el sótano.La verdad, a mí me sonó a cuento, pero bajé mis escaleras, me crucé con los carniceros y llegué a lo que parecía la ciudad gótica. Oscuro, con camionetas estacionadas y sin alma en pena a la vista, seguí con mi exploración al sótano de dicho mercado. Al fondo pero bien al fondo, donde la luz no llega, había una fila de señoras con una cajita de chocolate en la mano. Jóvenes, viejitas, humildes y ostentosas, me miraron y como yo era un bicho nuevo por ahí, se dieron la vuelta y siguieron intercambiando recetas. Gozo escuchando cuando me cuentan que para el Sublime se echa mantequilla de maní y que para las trufas el pisco y la naranjita aloca a los hombres, porque en ese lugar donde todas olemos a chocolate y digo olemos - porque como dice la cumbia
Que también por ti comentarán que vivo pendiente de ti y si no estás no soy feliz sabes bien qué significas en mi corazón ven a mí yo me desespero por tiii!. Dicen que como te quiero tanto yo que tuve tantos amores seguro me has embrujadoo! qué importa.(Kaliente)- ya que me he vuelto adicta a la preparación del chocolate comprobando que es una terapia relajante increíble y que, modestia aparte, los bombones me salen bien. Pero fuera de bromas y todo, me alegra tanto haber encontrado un lugar donde las personas aprendan con clases gratuitas y de manos expertas un pasatiempo que les da buenos ingresos. Yo también gano, tengo más amigos y a mi padre contento, tengo un nuevo perfume en el cuerpo y dos amigas, una blanca y una morena, esperando que les diga si tengo una olla grande para preparar 200 tejas de Ica. ¿Alguien me quiere visitar? Mag.